Mitos y realidades
MITO: La Ciudad se quedará totalmente sin agua.
REALIDAD: La ciudad no se quedará totalmente sin agua, pero se enfrenta a una grave escasez provocada por la sequía. A la fecha del 19 de mayo de 2026, dos de los principales embalses de la Ciudad presentan niveles extremadamente bajos. El nivel combinado del lago Corpus Christi y del embalse Choke Canyon se publica y actualiza diariamente en la página de inicio del sitio web de la Ciudad.
MITO: Los esfuerzos de la Ciudad por perforar más pozos están quitando agua a los residentes de zonas rurales y afectando negativamente a las comunidades pequeñas.
REALIDAD: La Ciudad está llevando a cabo la perforación de pozos de agua subterránea adicionales a lo largo del río Nueces y en el condado de Nueces, donde ha obtenido todos los permisos y derechos de agua correspondientes mediante la compra de terrenos y/u otros acuerdos. Los pozos residenciales de las comunidades circundantes suelen perforarse a profundidades de entre 200 y 250 pies, mientras que los pozos de la Ciudad se perforan a profundidades de entre 800 y 850 pies, alcanzando el acuífero de la Costa del Golfo (*Gulf Coast Aquifer*). Estos rangos de profundidad están separados por acuíferos menores distintos dentro del sistema del acuífero de la Costa del Golfo, lo que significa que los pozos profundos de la Ciudad extraen agua de una zona totalmente diferente a la de los pozos residenciales. El agua extraída de los pozos profundos se bombea al sistema de suministro municipal y se transporta a la Planta de Tratamiento de Agua O.N. Stevens a través del río Nueces. Para garantizar aún más que los residentes vecinos no se vean afectados, el programa de monitoreo de campos de pozos de la Ciudad mantiene múltiples pozos de control tanto en los campos orientales como en los occidentales para supervisar continuamente los cambios en el nivel del agua. Además, CCW ha desarrollado un Programa de Asistencia para Pozos (*Well Assistance Program*) para ayudar a los propietarios de pozos con el monitoreo periódico del nivel del agua.
MITO: El agua de Corpus Christi no es segura para beber debido a la sequía.
REALIDAD: La crisis actual es un problema de abastecimiento, no de calidad del agua. El agua del grifo sigue siendo segura según las normas federales y estatales. Sin embargo, el volumen total de agua disponible es críticamente bajo. A pesar de los problemas persistentes de cantidad, la Ciudad mantiene su estatus de "Sistema Público de Agua de Calificación Superior" (Superior Rated Public Water System), designado por la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ).
MITO: No existe un plan para solucionar la escasez de agua.
REALIDAD: Actualmente hay varias iniciativas en marcha para asegurar más agua. La Ciudad tiene comprometidos cerca de mil millones de dólares en diversos proyectos para abordar la histórica escasez de agua. Esto incluye inversiones en (o acuerdos con) tres plantas desalinizadoras, el Programa de Aguas Subterráneas Evangeline y la perforación de pozos de agua subterránea adicionales. Para más información sobre estos proyectos, visite el sitio web de la Ciudad titulado "Securing Water, Together" (Asegurando el agua, juntos).
MITO: El uso industrial del agua en Corpus Christi no está regulado y es la causa principal de la escasez.
REALIDAD: Es cierto que los clientes industriales son los mayores consumidores de la región. Sin embargo, las industrias pagan por el agua que utilizan, lo que ayuda a mantener costos más bajos para los residentes y otros usuarios. En una posible emergencia de Nivel 1, las medidas obligatorias de conservación se aplican a todos los clientes, incluidos los usuarios industriales. La Ciudad se enfrenta actualmente a una situación sin precedentes, provocada por una sequía de cinco años y condiciones que la región nunca había experimentado antes.
MITO: La Ciudad se quedará totalmente sin agua para finales de 2026.
REALIDAD: Aunque los niveles de los embalses son críticamente bajos, la Ciudad ha implementado activamente restricciones por sequía, incluyendo limitaciones en el riego de céspedes. Actualmente, la Ciudad se encuentra en la Etapa 3 de sequía. La probabilidad de quedarse totalmente sin agua es mínima, gracias al monitoreo y los modelos continuos que realiza la Ciudad, especialmente considerando las múltiples fuentes de agua y los nuevos proyectos que entrarán en funcionamiento. Se están discutiendo medidas adicionales de mitigación y conservación por si fuera necesario declarar una emergencia de agua de Nivel 1.
MITO: La Ciudad no ha hecho nada para abordar el problema.
REALIDAD: En los últimos seis años, la Ciudad ha realizado importantes mejoras en la infraestructura que respaldan el suministro de agua. Además, el Concejo Municipal ha aprobado y financiado proyectos por un valor cercano a los 1000 millones de dólares para crear nuevas fuentes de agua. Esto incluye la ampliación del acueducto Mary Rhodes, la perforación de nuevos pozos y el aprovechamiento de agua regenerada para uso industrial. Asimismo, se está evaluando la construcción de varias plantas desalinizadoras.
MITO: Si se declara una emergencia de Nivel 1, la Ciudad cortará el suministro de agua a los residentes y/o exigirá evacuaciones obligatorias.
REALIDAD: Aunque una emergencia de Nivel 1 sería una medida que la Ciudad nunca ha tenido que implementar, las autoridades municipales NO han discutido la posibilidad de interrumpir el servicio de agua ni de exigir la evacuación de los residentes. Dichas acciones no forman parte de los planes de respuesta de la Ciudad, y no se ha debatido su implementación.
MITO: La Ciudad está dando prioridad a la industria sobre los residentes ante la actual escasez de agua.
REALIDAD: Todos se ven afectados por igual por las condiciones de sequía actuales (y sin precedentes). Sin embargo, a medida que la situación ha empeorado, los funcionarios y líderes municipales han adoptado un enfoque que prioriza a los residentes al implementar o considerar nuevas restricciones. Los residentes ya están realizando una buena labor al reducir el consumo y aplicar medidas de conservación de agua. Las instalaciones municipales —como piscinas y áreas de juegos acuáticos— seguirán funcionando durante los meses calurosos de verano para beneficio de los residentes y las familias. No obstante, si las condiciones no mejoran y fuera necesario declarar una Emergencia de Nivel 1 más adelante este año, TODOS los usuarios (residenciales e industriales) podrían enfrentar recortes en el consumo de hasta un 25 % para garantizar que siga habiendo agua disponible para todos.